En 1929 la compañía inglesa Monotype, dirigida por entonces por Stanley Morison, se embarcó en un plan muy ambicioso para su época que fue el de volver a cortar numerosas tipografías históricas, entre los cuales la Bembo, que desde su lanzamiento se hizo muy popular para la composición de textos en libros.
Bembo es una Garalda o Romana antigua. Entre sus características más distintivas, podemos mencionar la cola de la “Q” comienza desde el centro del glifo, la “J” tiene un leve gancho y hay dos versiones de “R” mayúscula, una con cola recta y otra con cola curva y más extendida. Un espíritu caligráfico es particularmente evidente en los serifs, que muestran una delicada curva de transición que se se une con el bastón en cada letra.
Imagen: Trabajos de los estudiantes Federico Fiori y Federico Iuffrida.

